lunes, 12 de noviembre de 2012

MI CONGRESO A MEDIAS


Nos hemos dado cuenta que este es un ejercicio que se ha construido con mucha estructura subjetiva, pero no por ello se debe desvirtuar con premura y flojos fundamentos; en  mi caso apelaré  a este carácter subjetivo para desarrollar mi perspectiva frente al pasado CONNES que se realizó en muestra Alma Mater , Universidad de Antioquia.
Quiero no se interprete esto como una simple apología a la pereza y todo lo que esta implica; deseo igual, de entrada manifestarles mi descontento y sinsabor frente a los hechos relacionados con el congreso, pues bien… vacuo sentimiento al descubrir que los hecho que generan dicha inconformidad no están directamente relacionados con el congreso, y los que sí, son diminutos y simples, típicos de un sencillo desliz, característicos del temor y la desconcentración.
Puedo abrir este sencillo escrito con una suerte de invitación, una pequeña visión del sujeto aquel que es encuentra en una mediana posición de lejanía que atañe a las dinámicas académicas y universitarias en general. Luego de atravesar el bachillerato e ingresar a la U, me cambió por completo la óptica que tenía frente al conocimiento, la lectura, el profesorado, los compañeros, hábitos alimenticios, relaciones familiares y amorosas; un giro considerable en el espectro del aprender, del pensarme como humano, en la curiosa esfera del vivir.
Pues bien, luego de unos tantos años, pese a los diversos avatares de la vida, regreso a la grandiosa senda universitaria, ya en condiciones disimiles de como las tuve al iniciar luego del colegio: con apoyo familiar ya fuese económico o sentimental, sin otra responsabilidad que responder a un favorable o positivo resultado en tus notas - “quizá académico”-, sin la tediosa madrugada para levantarte y colocarte en la absurda banda transportadora que te prepara y moldea cual piñón más en este indómito y vulgar engranaje que hacemos llamar cotidiano, un triste cotidiano que sirve a los superfluos intereses de pagar cuentas a final de mes y mecánicamente centrarse en consumir, consumir  diligente y juiciosamente consumir.
Debo confesar también, que dentro del engranaje no todo es nocivo, he elaborado unas cuantas contras o estrategias que me permitan hacerle frente a la embestida diaria del mundo que puntualmente toca a tu puerta. La idea tampoco es hacerte de mártir, simples quejidos y lágrimas de cocodrilo porque tu idea de mundo no se ha cristalizado, sabemos o sospechamos en gran medida que esto se debe a que no hemos trabajado prudentemente en nuestras ideas, nos ha faltado coherencia y proactividad para tornar el rededor en un mejor espacio, un espacio más congruente con nuestro pensar, nos ha faltado trabajo concienzudo, no el que diario se monta la bus y quinces y treintas gusta o no de su quehacer. Considero de bebo retomar la invitación a la que quería llegar; como figuradamente lo han observado me hallo inscrito en el sistema de trabajadores, unos conformes y otro no! Que día a día, fuese cual fuese el medio, intentan salir a flote con los suyos en este arduo mar de peculiaridades que ofrece este pseudo país llamado Colombia.
Sin duda alguna todo esto responde al manejo que le he dado a mis fichas, la forma en que he jugado y me he pensado la vida – tema complejo – y aquí les confieso que de torpe forma se me dificulta verlas con simpleza y creatividad, observar y hacer distinto cada proceso; es muy fácil pensarte que podría ser lo correcto, pero hazlo! a ver cuál es el precio, cuanto nos cuesta.
Todos ustedes que cuentan con el apoyo adecuado, interno o externo, no importa su naturaleza, APROVECHENLO! Años tardé en vislumbrar lo frustrante que era saber cuánto perdía, cuanto desperdiciaba el vasto de la Universidad. He contado con la buena fortuna de asistir a dos y medio congreso, medio porque en esta oportunidad solo asistí a eventos nocturnos y de tinte bohemios como una obra de teatro y su clausura a manera de concierto, realizado en el TAL. No cabe alguna duda de lo enriquecedores que pueden llegar a serlo, si estas metido en el mágico papel de ser sociólogo (y de esto no es fácil darse cuenta) – a mí se me dificultó entenderlo-  dado el curioso mundo interior y sinnúmero de obstáculos impuestos por el entorno que posteriormente abordaré y detallaré si así me lo permiten; si elaboras toda la disposición: transparente y atenta, como de niño, si crees y sientes que podes en el participar en cualquier aspecto, hazlo!! Porque de otra no sabrías lo que perdés o ganás. Habrán momentos tediositos, participantes con poco manejo de público que nos llevan incluso a pensar que esa no era su ponencia, algunos personajes como extraídos de algún chiste malo, otros como apenas aprendiendo que es una guitarra en pleno concierto y otros que de la mano nos posan en los más gratos y preciados recuerdos, con un discurso, un rostro de monería o un charango acompañado de su quena, una  arenga subversiva bajada desde el barrio castilla para invitarnos a la resistencia y sensibilizarnos frente a la cruel y sanguinaria violencia que se pasea tranquila e indiferente por nuestras calles y veredas.
Deseo dejar claro que debido a mi aburrido horario laboral hubo mucha distancia en términos académicos, distanciado del congreso, no por ello deje de asistir, no porque debía elaborar algún tipo de relatoría o reflexión referente al congreso asistí, me jugué la carta lúdica, apelé al aspecto bohemio y desde allí, sin bruscas pretensiones, hacerme una idea del quehacer sociológico, sin presupuestos y malas disposiciones dejarme afectar y conmover por cuanto pudiese presentarse. Hasta este entonces he escuchado una que otra dadiva, variados elogios para la organización de este 9 encuentro, encuentro que debería perpetuarse con la mejor conjugación de los mejores posibles elementos, decreto que en Caldas sea aún mejor la organización y participación, mejores y agudas a cada corazón y razón dirigidas sean las ponencias, que cada evento y particular nuevo conocimiento sirva para sembrar por largo rato la idea de que Colombia es el mejor campo para labrar la Sociología.        

domingo, 4 de noviembre de 2012

PREGUNTAS ESTUPIDAS??


Otro documento para ponerte a pensar,-que bien!!!- otra que lectura que te expande  el espectro sobre la insuficiencia de nuestra capacidad o incapacidad cognitiva, bien, considero que realmente no carecemos de herramientas en la totalidad del caso, se nos han sido escondidas, se nos han puesto en un lugar donde se nos dificulta alcanzarlas, se nos es extrañamente permitido aprehenderlas y usarlas, se nos presentan de formar tan tediosa que nos produce casi desidia poder procesarlas, palparlas, admirarlas –quererlas-  a mi parecer data del vil proceso ejecutado por los brazos invisibles que mueven y suciamente monopolizan  las dinámicas mundiales, dinámicas de cualquier orden; -no les gusta que sepamos, no les gusta que enterados estemos de nuestro entorno, no les gusta que con nuestro conocimiento en construcción observemos dicho entorno y lo critiquemos en pro de mejoras y bienestares los más cercanos a la igualdad.
Me gusta como Sagal aborda el surgimiento de técnicas avanzadas que denotaban desarrollo y progreso en la psique del hombre primario, estas prácticas que fueron acompañadas de un buen método, de un ejercicio continuo de prueba y ensayo, de éxitos y errores para configurar el nacimiento de la ciencia humana, me agrada como esboza con un claro recorrido desde la etapa en que el homínido, con palos y piedras  lograba elaborar herramientas para poder alimentarse, procesos que continuó evolucionando hasta encontrarse inmerso en una revolución industrial. Pero  me agrada aun más cuando se detiene a preguntarse que ha podido pasar con los científicos americanos de antaño, ha transcurrido tiempo considerable y no hay vestigios de progreso como solían hacerlos ciertas figuras del pasado que con su aporte cambiaron el mundo, nuestra visión del mundo y sus componentes.  Y así suavecito y despacito, desglosando variados episodios de nuestro trasegar ha llegado a conclusiones tan elocuentes sobre nuestro sistema educativo en general que no cabe la menor duda del temeroso retroceso que hemos llevado a cabo, posicionándonos  en una penosa condición casi de analfabetismo, Carl centra su explicación en una comparación realizada entre el alarmante estado de escolaridad y cientificidad que ostentan los centros académicos en general de estado unidos frente a diferentes grupos de estudiantes ubicados en otras latitudes del planeta. Me llama mucho la atención las cifras que Sagal plasma sobre el papel, peligrosos números que reflejan un estado intelectual cada vez más triste y decadente.
Que bonita tarea incluso la de invitar a la comunidad científica,en especifico la de Norteamérica para dar a conocer su producción, su esencia y ponerla al conocimiento de toda la sociedad si así fuese posible; darle pautas al científico de cómo poder ser visto, escuchado, entendido por un  amplio público, sin rezagarse aun mas entre los empolvados instrumentos, pesados procesos y solitarios recintos que ofrece la imagen de ser científico. Invitar igual al estudiantado que exponencialmente se hunde en el abismo de la ignorancia, te convida a generar una amplia y solida cultura de lectura para poder entender todas las relaciones y fenómenos que se afianzan en los diferentes aspectos de nuestro cotidiano, me atrae la idea de pensarme un mañana más inclinado hacia el cuestionamiento constante de nuestra estructura humana, fuese cual fuese el andamiaje, preguntarme de forma honda cual es mi posición y propósito en este mundo, sin entrar por lo pronto en discursos existencialistas, solamente preguntarme con la pausa adecuada por todo cuanto pueda. De esta forma rescato y le doy un alto relieve a las palabras de Sagal que de forma clara y fluida nos motivan a un asombro continuo, una vez más una alentadora invitación para con alma de niño, escudriñar, curiosear y aventurarme en el vasto océano de las ideas, en el apasionante mundo del conocimiento, de la mano de la señora ciencia  que bien entendida podrá darnos un hermoso despertar, un magnifico asombro y compañía.
Que grato seria poder ver y sentir algún día, que nuestros hijos y cercanos se encuentran en un estadio de perpetuo aprendizaje, que les veamos siempre motivados en el feliz andar del conocer, que aquel conocimiento no les sea otorgado en piezas varias, mutilado, a cambio de un objeto que supla las veces de dinero, que tengas que pagarlo, para que sea medianamente representativo o significativo en tu vida, que opuestamente debas realizarlo para figurar dentro de un sistema que te abstrae y te anula tal cual quieras ser, que se te sea impuesto como requisito para ser “alguien” entre el divagar de las  vacuas y efímeras cosas, un sistema estudiantil que antes de formarte y realizarte (de aportarte lo sublime del conocerte) te cosifica y te inscribe en un eterno listado de entes reproductores incapaces de preguntarse por aquellas pequeñas y al mismo tiempo gigantes cosas que te pondrían a soñar, a sonreír con toda la galaxia, con cada universo que reside en cada átomo.  Así que no importa si al pensarme y preguntarme me llamen estúpido, lo seré cuando deje de hacerlo.           


Sobre la lectura


Diculpáme si soy de corte muy subversivo, de antemano quiero destacar lo importante que son los temas abordados por doña Consuelo en su texto, pero hallo directa relación entre el rol del investigador, investigar y sus variantes con el texto de Zuleta; en realidad todo se relaciona con todo –mil gracias por el ejercicio- se me hace súper didáctico y de muy buena pedagogía, asi que,  a lo que quería llegar y me corregís y me decís si debo pasarte igual la reflexión o  entrada de Consuelo; pero me veo supremamente atraído por el texto de Zuleta, fue con el cual más simpaticé y me identifique, aunque develo en mí una vieja y tediosa compañera, una buena grieta en mi ser, y me gustaría comenzar así.
Gracias Zuleta por decirme que no sé leer, pero más que eso, más allá de esto, invitarme enseñarme  como puedo lograrlo, como puedo aprender a leer, gracias por las sonrisas y fruncidas de ceño  despertadas. Hace ya buen rato no me divertía recorriendo sitios y letras, no porque no hubiesen medios, sino por mi imperdonable pereza; agradezco tanta armonía, tanta cohesión, mano y voz firme para escribirlo o decirlo; gracias igual a vos Rommel por permitirme negociar el contenido de la actividad, ósea el texto de Consuelo a este, que a mi parecer posee kilómetros de tela para cortar como decían los abuelos. Y entonces vuelvo y me pregunto: como me hago investigador si no se leer? Si no se elaborar un código particular -del que habla Zuleta- buscado en cada libro para poderle entender su espíritu, lo que quiere compartir con nosotros o en el caso esencial, de lo que está hecho, no es más, sino su estructura, sin adornos y accesorios.
Tema complejo aquel que me propone elaborar, encontrar, crear un único código con el texto y su simbología, código que me permita entender la renuencia o negación a la adaptación, un código que me deje comprender la ausencia de motivos para continuar viviendo o la fabulosa fiesta que propone el capital de Marx. Me confieso un tanto torpe creativamente para dar vida a un lenguaje singular que me conecte en totalidad con el texto y posiblemente con lo que el autor quiso decir. Zuleta nos dice que no hay lecturas fáciles, sino lectores cómodos, lectores que piensan comprender lo que leen pero ni cuenta se dan de su incomprensión; y que cosa motivante y fascinante saber que frente a mí se encuentra un reto, todo un mundo por descubrir; creo que aquí ubico un fuerte, toda una ventaja y no es simple ego en ínfulas de prepotencia, no! Como en el futbol, mientras más complejo sea la dinámica del juego y el adversario más fuerte, más emociónate será para mi el desenlace.
Pese a cuanto esfuerzo y desdén se haya manifestado en las aulas por parte de los “ profesores” para entorpecer, o no! – buena tarea- de anular nuestra capacidad y curiosidad hacia al mágico mundo de los libros, no me he dado por vencido, no declino en la firme intención de aprender a leer, y créanme lo hago, pero no como debería, sin método, espontáneamente, sin disciplina, solo lo que considero divertido. Y de momento, dejando de bobadas sabemos que existen escritos extremadamente tediosos, anquilosados en la vastedad del aburrimiento, sumado a esto nuestra carencia de herramientas para desarmar aquellas oxidadas piezas que conforman ese tipo de lectura, nuestra incapacidad para construir esos códigos que nos descifren el texto y nos permitan el dialogo ameno con su estructura, con su mensaje; faltos de areté, de trabajo concienzudo, de profunda disposición al aprendizaje.
En esta lectura ubiqué igual un aspecto de alta intriga para mí, que me pone a pensar en el espíritu y magnitud del mismo escrito y es la parte que ahonda en la idea de que el texto se escapa a las cosas, a las intenciones de decir algo por parte del autor, se me hace tan denso y asombroso este tópico, este hecho de que el escrito posea una entidad o un valor superior a lo que sencillamente el autor pretendía; este ya no es de su propiedad, incluso el texto se apropia de nada, no puede ser la apropiación de un saber en general, el texto es aventura, es la invitación a como el niño sale y confronta el mundo y curioso cuestiona y hacedor de cuanta pregunta elabora una de tantas perspectivas sobre la realidad, no se preocupa por tener el poder total de la esquiva verdad; hace cuanta pregunta tomando el tiempo que sea necesario, si queres como las vacas que tanto agradaban a Nietzsche, rumiantes, sentados con calma una y otra vez, sin afanes, apartándonos del vulgar lenguaje, y sobre todo con la entera disposición y curioso proceder de trabajar con ahínco y paciencia. Que propuestas tan dicientes y poco convencionales, que cosa como de mágico libro me han presentado Rommel y Zuleta basados en Nietzsche para poder abordar un grueso de la sociología, porque siendo sensatos desde ya necesitamos saber leer, leer para sumergirnos en las juguetonas aguas de esto que se hace llamar sociedad.
Me siento como recién graduado de bachiller, creo que hago mucho énfasis en nuestras falencias, apelo mucho a nuestra ignorancia, pero no dejo de lado, no voy a desvirtuar la importante tarea que Zuleta realizó al invitarnos a crear una cultura cimentada en el leer, leer para aprender, leer para viajar, leer para asombrar, leer para soñar, leer para visitar nuestros propios abismos, leer para llorar y sonreír, leer para crear y algún posible día todo esto compartir.